Tejer con el corazón
Un equipo de voluntarias pensionadas de Bogotá demostró que la experiencia y las ganas de transformar vidas se multiplican con los años. Viajaron hasta el municipio de Turmequé (Boyacá) para visitar los adultos mayores del Hogar para la Tercera Edad Baudilio Acero.
Más allá de donar ruanas, chalecos y gorritos de lana tejidos con sus propias manos, la verdadera entrega estuvo en los abrazos, las miradas cómplices y las conversaciones que llenaron de calor y alegría cada rincón del hogar.
Esta jornada refleja el espíritu del Voluntariado del Grupo Bolívar, demostrando que nuestros pensionados son líderes comunitarios activos, cuyo talento y sentido de solidaridad continúan dejando una huella imborrable en las comunidades que más lo necesitan.
Transformando futuros
En agosto, el Voluntariado del Grupo Bolívar llegó de manera simultánea a 12 regiones del país, llenando de color, cuidado y esperanza las escuelas de cientos de niños, niñas y adolescentes.
Con pinceles en mano, renovamos sus aulas para devolverles espacios donde soñar despiertos. Y con dinámicas llenas de cariño, les compartimos herramientas de Educación Financiera para que construyan un futuro sólido.
Los espacios mejorados y las lecciones compartidas nos recuerdan que cuando la solidaridad se mueve, el país entero se transforma.
Pequeños ciudadanos, grandes transformaciones
También durante el mes de agosto, 20 voluntarios del Grupo Bolívar en Villavicencio vivieron el cierre del programa Mundo Crystal con las niñas y niños de la IED Francisco Arango.
A través de dinámicas y reflexiones, nuestros voluntarios inspiraron a los estudiantes a vivir los valores democráticos: la empatía, la honestidad, el trabajo en equipo y el respeto por la opinión del otro.
Sembramos en cada niño la certeza de que su voz cuenta y que son verdaderos protagonistas del cambio en su comunidad
Apoyo tras el terremoto
Durante este puente festivo (del 15 al 17 de agosto), mientras muchos descansaban, un grupo de voluntarios del Grupo Bolívar en Bogotá entregó su tiempo, fuerza y corazón en la sede de la Cruz Roja.
Fueron tres jornadas intensas e ininterrumpidas de puro amor en acción: Recibiendo y clasificando donaciones con agilidad y cuidado.
Armando kits de aseo y mercados con los insumos de primera necesidad. Cargando camiones hombro a hombro para asegurar que la ayuda saliera sin demora hacia los municipios más golpeados por el terremoto.
Ver a nuestra gente mover cajas, levantar peso y trabajar sin descanso es la prueba de que el valor más grande de nuestra organización es la empatía.
¡Gracias a todos los voluntarios por ser luz en medio de la dificultad y por demostrar que, cuando la emergencia toca a Colombia, el Voluntariado del Grupo Bolívar está ahí para abrazar y levantar a quienes más lo necesitan!



