Elegir qué estudiar, descubrir los propios intereses o imaginar un futuro profesional no siempre es sencillo. Para muchos jóvenes, contar con una persona que les escuche, les oriente y confíe en su potencial puede marcar un antes y un después.
Así lo cuenta Noa Orta, alumni de nuestro socio director Fundación Exit, en la primera entrega de la iniciativa #ProtagonistasDelMes, donde comparte su experiencia en el Programa de Orientación y el papel que tuvo una persona voluntaria de empresa durante su participación en el Proyecto Coach.
Descubrir habilidades y reconocer el propio potencial
Elegir qué estudiar o decidir hacia dónde orientar el futuro profesional no siempre es fácil. En el caso de Noa, uno de los aspectos más importantes del programa han sido las personas con las que ha compartido la experiencia.
A través de ese acompañamiento, ha aprendido a darse valor y a reconocer que muchas capacidades que antes no consideraba relevantes también pueden ser útiles en el mundo laboral. Una nueva perspectiva que le ha permitido identificar habilidades propias y entender mejor todo lo que puede aportar.
Acercar las empresas a los jóvenes
Noa también destaca la cercanía que ha encontrado en las empresas. Su paso por el Proyecto Coach le ha permitido descubrir que las organizaciones no son únicamente espacios de trabajo, sino también entornos donde existen redes de apoyo y oportunidades para seguir aprendiendo.
Como señala en su testimonio, las empresas pueden aportar a los jóvenes una perspectiva diferente de la vida y ayudarles a ampliar su visión sobre las posibilidades que tienen por delante.
El voluntariado corporativo como impulso para la igualdad de oportunidades
La experiencia de Noa pone de relieve el papel que pueden desempeñar las personas voluntarias de empresa en la orientación de jóvenes. Compartir tiempo, experiencias y perspectivas puede ayudarles a reconocer sus capacidades, acercarse al entorno profesional y descubrir nuevas posibilidades para su futuro.



