Sebastián Mora, secretario general de Cáritas: Trabajemos desde el Voluntariado Corporativo para poner a las personas en el centro

Para concluir este año, donde la crisis ha sido una constante en el plano empresarial y en el plano social, compartimos las reflexiones de Sebastián Mora, secretario general de Cáritas, en la Jornada que organizó el Observatorio de Voluntariado Corporativo hace unas semanas en IESE.

En su presentación, Sebastián explicó de forma muy clara cómo la crisis está afectando a la vulnerabilidad de las personas, y de la sociedad, no solo en el plano económico. El proceso de la vulnerabilidad social es una cuestión que va más allá de lo material, y abarca tres aspectos:

  • El sistémico, que se identificaría con el plano económico, y se suele asociar con la pérdida de empleo. Sebastián advirtió del peligro de que en la posterior recuperación económica nos olvidemos de la pobreza, que no suele descender en la misma medida en que crece la economía y se cronifica.
  • El comunitario, que implica las relaciones sociales de la persona. Estas relaciones se están deteriorando, tanto en el círculo más cercano, la familia, como con el resto de las personas. Hay que evitar la pérdida del capital social, cuya regeneración es muy costosa.
  • El personal, el mundo vital de cada persona. Sebastián Mora valoró este deterioro como el más grave porque puede llegar a desarrollar un vacío de valores y la pérdida de expectativas vitales.

No fue una exposición para el desánimo, ni mucho menos, sino una explicación de cómo está afectando la crisis a la sociedad española, con datos como el de que somos la sociedad con mayor desigualdad de la UE. Y también aportó su visión de cómo el Voluntariado Corporativo puede intervenir en este momento para reducir esta vulnerabilidad, y debe hacerlo incidiendo en los tres procesos antes mencionados:

  1. Cubriendo las necesidades sociales más acuciantes, como ya está haciendo.
  2. Generando comunidad y capital social. En el voluntariado es más importante el ser que el hacer, y así el Voluntariado Corporativo se convierte en una estructura de apoyo social.
  3. Provocando un encuentro de afecto, que interpele, a las personas participantes, tanto al voluntario como al usuario.

Una necesidad, potenciar la continuidad en las acciones de Voluntariado Corporativo. Es básico para que el voluntariado impulsado por las empresas pueda incidir en estos tres planos y tener un impacto social positivo.

Empezó su presentación con una frase que dejamos para el final de este post y como reflexión para el inicio del próximo año, que llegará cargado de planes y de nuevas ideas: «Las personas no están en el centro de la vida política, ni de la vida social». Trabajemos desde el Voluntariado Corporativo para poner a las personas en el centro.

Fuente: Fundación Hazloposible

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