Balance solidario de Prosegur en 2018: creciendo

La Fundación Prosegur ha cerrado 2018 con unas cifras muy positivas en materia de Voluntariado Corporativo: este año han realizado 266 jornadas de Voluntariado, vinculadas a la educación y la inclusión social de personas con discapacidad a nivel global. Y esas acciones han movilizado a más de 2.870 empleados. Es decir, su implicación ha crecido un 60% con respecto a 2017.

Pero hay más datos positivos. Por ejemplo, el contenido de las iniciativas se ha diversificado, atendiendo a las sugerencias de los profesionales de Prosegur, que ayudan a ayudar. Ha habido también expansión geográfica a ambos lados del Atlántico. En España, por ejemplo, el Valor de Amarillo ha llegado a nuevas ciudades como Alicante o Valladolid. También inundó este verano Galicia con el primer Camino de Santiago inclusivo.


No solo las personas beneficiarias de los programas han obtenido un saldo positivo. Los empleados, que han dedicado su tiempo y compartido sus conocimientos, han mejorado también sus competencias y aptitudes. En concreto, han impulsado el trabajo en equipo, la empatía, la proactividad y el orgullo de pertenencia a la compañía.

Testimonios de voluntarios Prosegur

Según nos trasladan desde la Fundación Prosegur, 2018 ha sido un año de innovación, de trasformación de sus proyectos y sobre todo, de mucha solidaridad. Recogemos, a continuación, algunos de los testimonios de empleados de la compañía que han realizado voluntariado corporativo este año, en los que trasladan sus vivencias íntimas.

  • Según Henry, empleado de la compañía en Uruguay y voluntario en el curso de ‘Iniciación al Arte’ de Piecitos Colorados, el voluntariado da voz al niño que llevamos dentro: “Este tipo de iniciativas son las que debemos seguir apoyando siempre como voluntarios, como empresa, pero también (y creo que es acá lo más importante) como seres humanos. No debemos dejar de soñar, y esto a veces lo olvidamos cuando crecemos. Esto fue lo que aprendí de esta maravillosa experiencia: a no dejar de soñar, a seguir cumpliendo todas nuestras metas y sobre todo a no olvidar ese niño que llevamos dentro”.
  • Luis, empleado en España, valora así su aportación, tras colaborar en el proyecto de charlas motivaciones de la Fundación ExE: “Podemos ser para estos estudiantes que aún lo tienen más difícil, un ejemplo real de cómo se puede hacer un camino, por muy duro que sea, sin renunciar a llegar a nuestra meta. Siempre con esfuerzo”.
  • Esteban, desde Perú, apuesta por el futuro como jurado en la Feria de Emprendimiento e Innovación de la Escuela Olimpia Geraldine de Lima: “A los alumnos les felicito por el entusiasmo mostrado en esta Feria de Innovación y les reto a que sigan generando ideas que ayuden a su entorno. A la Fundación, agradecerles el haberme permitido ser parte de este aporte a nuestras comunidades más alejadas y desprotegidas, dándoles herramientas para que puedan desarrollarse y demostrarles que sí se pueden cambiar las cosas y que el futuro solo depende de ellos”.
  • Francisco ha participado en dos acciones de voluntariado corporativo en España: el camino de Santiago y Mastercheff Alicante. Su vivencia, expresada con gran sinceridad, muestra el poder transformador y enriquecedor de la experiencia: “Miedo fue la primera sensación, porque nunca había tenido relación tan estrecha con personas con discapacidad y no sabía si iba a estar a la altura. Pero en conjunto es una experiencia fantástica, muy enriquecedora. Y la repetiría sin duda. Realmente se aprende mucho: a percibir, a leer los sentimientos de las personas….Espero que ellos hayan sacado algo de mí también”.

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