La nueva normalidad del voluntariado corporativo

La nueva normalidad se presenta como una exaltación de lo desconocido: sembrada de incertidumbres y en evolución constante. En este escenario, todos los actores sociales están empeñados en trabajar codo con codo para salir del laberinto. El voluntariado corporativo se implica con grandes dosis de ilusión.

El seminario web ‘Cómo gestionar el voluntariado corporativo en la nueva normalidad: estrategias y herramientas para potenciar el compromiso empresarial’, coorganizado por el Club de Empresas Responsables y Sostenibles de la Comunidad Valenciana, Voluntare y Voluntariado y Estrategia, revela algunas de las tendencias en marcha.

El debate ha estado a cargo de Juan Ángel Poyatos, fundador y director de Voluntare, de Charo Orellana, responsable del programa de voluntariado de Coca – Cola European Partners, y de Carlos Palacios, responsable de Voluntarios Telefónica.

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Nueva normalidad, nuevo voluntariado

Si en algo coinciden los tres es en la radical transformación que han vivido los programas de voluntariado corporativo durante la crisis sanitaria. El 62,6% de las compañías han constatado un aumento en participación y compromiso de sus empleados, el 83,3% han lanzado nuevas acciones de voluntariado y el 81,2% ha adecuado sus programas corporativos a formatos no presenciales, para adaptarse a las estrictas condiciones impuestas por la crisis sanitaria. La nueva normalidad, creen, va a desembocar en una modalidad híbrida de voluntariado.

El voluntariado virtual, aunque se haya popularizado ahora, no es una novedad. Las Naciones Unidas llevan poniéndolo en práctica años y, pese a lo que pueda parecer, no es exclusivamente de contenido tecnológico. La tecnología se usa para apoyar múltiples causas.

Por eso, el responsable de Voluntarios Telefónica defiende que “no se hace un tipo de voluntariado u otro, se hace voluntariado. Las ganas de ayudar son las mismas”. Por su parte, Orellana apunta que la actividad presencial “se irá recuperando poco a poco” porque en ese intercambio personal “también surge la magia”. Al final, ambos ponentes coinciden en que ambas modalidades se van a integrar la una en la otra.

Coca Cola nueva normalidad

En este punto, Juan Ángel Poyatos ha introducido la Guía para la desescalada segura del voluntariado presencial. Fruto de la implicación de un grupo de trabajo Voluntare, integrado por Atresmedia, Cruz Roja Española, Fundación Adecco, Fundación Vida Sostenible y GN Medioambiente, este documento sugiere pautas para aplicar a los diferentes escenarios en el retorno al voluntariado presencial. Además, tiene en cuenta también el voluntariado virtual que se realiza en espacios comunes.

Más base social

“Estamos viviendo muchas crisis en una: sanitaria, educativa, alimentaria, económica…”, enumera Poyatos, “la complejidad logística también ha generado una innovación alucinante”. Este impulso ha cristalizado en acciones de voluntariado orientadas al apoyo a sectores más vulnerables como la dependencia, el educativo y el sanitario. Fernando Ibáñez, presidente del CE/R+S, destacó que “las empresas están actuando de modo mucho más responsable y solidario que en anteriores crisis, siendo rara la compañía que no haya participado o incluso lanzado alguna iniciativa social para paliar sus efectos en su equipo humano, en su entorno o en determinados colectivos».

“La tecnología nos permite llegar a territorios y colectivos a los que antes no alcanzábamos”, enfatiza Palacios. Algo que ratifica Orellana: “Hemos renovado nuestra base de voluntarios e implicado a más personas. Cuando estalló la crisis fueron nuestros propios empleados quienes se volcaron en pedir acciones”.

En el caso de Telefónica, el voluntariado corporativo virtual ha estado muy enfocado en la sensibilización: formación para romper la brecha digital, acompañamiento a mayores y una tropa de ‘influencers solidarios’. Las cifras son apabullantes: 2.978 personas voluntarias, casi 800.000 euros recaudados y más de 300.000 personas receptoras de ayuda.

Para Coca – Cola European Partners, ha sido muy ilusionante la transformación. Por ejemplo, junto a la Fundación Exit han seguido adelante con su programa Speed Dating pero de forma online. Así, 22 jóvenes en búsqueda de empleo y 22 voluntarios han simulado entrevistas de trabajo para generar confianza y experiencia en futuros procesos de selección.

Además, esta metamorfosis ha ayudado a algunas empresas a tomar conciencia de la implicación de sus equipos de trabajo. “Muchos de nuestros empleados dedican muchas horas al voluntariado, pero no las registran, porque consideran que es algo personal”, explica Orellana.

Así mismo, Palacios constata que el engagement de los empleados que se implican en el voluntariado corporativo crece. En el caso de Telefónica lo han cuantificado en un 8%. Por eso, Poyatos defiende que para transformar esta actitud en perdurable “nos tenemos que encargar de que los voluntarios tengan mucho feedback y sean conscientes del impacto que generan”.

 

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